¿Cómo recuperar un matrimonio dañado?

Luis, 39 años y Miriam, 36 años llevaban 14 años casados. Han tenido tres hijos, dos niñas y un niño, y se hallan en aquel momento en que, supuestamente, se empieza a alcanzar la estabilidad tanto personal como profesional. Pero, no para ellos… De hecho, esa luminosa tarde, cada uno estaba sentado en un extremo del sofá de mi consulta y el diálogo con ellos era un encadenado de monosílabos…

La insatisfacción conyugal es uno de los principales motivos de visita de las parejas que acuden a terapia. Obviamente, esa insatisfacción siempre viene motivada por alguna causa, desde las más leves hasta las más graves; problemas de comunicación, problemas sexuales, infidelidades…

¿Cómo puedo saber si mi matrimonio esta dañado?

  • Cuando empezáis a tomar decisiones de forma unilateral. Tened en cuenta, siempre, que una pareja es cosa de “dos” – lo cual parecerá una obviedad a más de uno – pero, muchas veces, debemos recordar que todo aquello que atañe al buen funcionamiento de la pareja y del hogar creado debe ser tomado a través de la decisión de ambos, lo cual implica una relación de respeto, confianza y buena comunicación, absolutamente imprescindibles en la pareja
  • Si comparáis lo qué hacéis cada uno para el bienestar conjunto. Señal inequívoca de que estáis empezando a “naufragar”. En una relación sana, ambos miembros contribuyen a la casa en cuanto a tareas del hogar, dinero aportado y sin necesidad de ir contando lo que hace el otro/a no sea que nos “pasemos” o nos quedemos “cortos”
  • Os convertis en “compañeros de piso”. Llega un momento, en el ciclo vital de la pareja, que esto puede suceder de forma natural, con el transcurso de los años, porque el amor pasional del principio se sosega y se convierte en cariño y amistad, la misma que con un compañero de piso o un amigo/a. Sin embargo, si la relación es de corto recorrido y ocurre esto, necesitáis rapidamente una terapia de pareja
  • Problemas sexuales. El sexo se vuelve aburrido y mecánico, si es que existe ya que, en muchas parejas que están continuamente, enfadadas e, incluso, en un ambiente de ira y hostilidad, uno de los dos o ambos, prefiere no tener relaciones con quien esta viendo como el/la enemigo/a. Pruebas muy claras; puede que uno de los miembros de la pareja tenga deseos de mantener relaciones sexuales pero se reprimira como “castigo” al otro/a y, asimismo, si se prefiere tener sexo antes que dar un beso, es que tu relación esta muy próxima a acabarse. Recuerda, las relaciones sexuales son una parte muy importante, aunque no fundamental, de la relación de pareja.
  • Aparecen infidelidades. La inmensa mayoría de las parejas es capaz de perdonar – con ayuda profesional – una infidelidad aunque depende de si esta es sexual, emocional o virtual.En general, son más faciles de perdonar las infidelidades sexuales y, menos, las emocionales.Sin embargo, si los episodios son repetidos, posiblemente, el divorcio será la mejor solución a tanto dolor causado.
  • Más problemas que soluciones. Mientras una pareja funciona, es capaz de hallar una o más soluciones para cada una de las situaciones conflictivas de la vida. Esto deja de suceder cuando tenemos un matrimonio dañado porque los egoísmos personales se hacen más onmipresentes y adquieren una mayor importancia que el beneficio y el bienestar del matrimonio. Por tanto, disminuye la capacidad de compromiso entre ambos miembros de la pareja que, de nuevo, se ven más como compañeros de piso e, incluso, como rivales que como un matrimonio.
  • Disminuye el dialógo y se hace poco asertivo. En un ambiente en el que predomina el resentimiento, el tipo de comunicación que se establece es la agresiva-pasiva la cual puede acabar derivando en una comunicación agresiva pero no virará para ser asertiva. Dicho de otro modo, tenéis ya poco que deciros y, encima, os lo decís mal; usando pocas palabras, tono de voz elevado y retador, mirada desafiante, expresión tensa, como si cada uno hablará en un idioma diferente…¿alguno se ha sentido reflejado/a? Quizás, todavía no es demasiado tarde
  • ¡Siempre tienes razón! Nunca admites que tú puedes cometer errores, exactamente igual que cualquier otra persona, ¡qué va!, tú siempre estás en posesión de lo cierto, y si no lo estás, ¡da igual! Porque tus razones – incorrectas – deben ser escuchadas, respetadas – lo cual es lógico – y llevadas a cabo, igual que si se estuviera en un matrimonio/dictadura. La próxima vez, ¡piénsalo!

Elementos a tener en cuenta si quieres salvar tu matrimonio

  • Reciprocidad

Se define como correspondencia mutua y se trata de responder a una acción con otra semejante. Normalmente, aparece como resultado de la sensibilidad a las peticiones (directas o indirectas) del cónyuge y del mutuo refuerzo de las conductas gratificantes. Pero, una historia de altos intercambios gratificantes permite tolerar mejor cierta estimulación aversiva.

La teoría de la «cuenta bancaria» sugiere que cada miembro de la pareja, cada cierto tiempo, tiende a evaluar comparativamente las «inversiones» realizadas por ambos, para medir el esfuerzo que ha de hacer para equilibrar la balanza. Si su percepción subjetiva es que ha hecho más que el otro, tenderá a no gratificar o a exigir cierta compensación, mientras que si considera que está «en deuda», continuará invirtiendo en la relación.

  • Equidad

Directamente relacionado con la valoración que los cónyuges hacen de su relación es el de equidad, o percepción – real o subjetiva – de que de la relación se obtienen tantos beneficios como esfuerzos está haciendo en beneficio de la relación.

La mayor parte de las personas, frente a un problema, intentan solucionarlo de la forma más rápida y eficaz posible, utilizando las habilidades individuales aprendidas que mejor resultado les han dado en situaciones parecidas. Cuando se trata de parejas, debemos tener en cuenta que sus miembros:

  • Tienen necesidades parecidas pero no iguales
  • Tiene estilos de resolver los problemas diferentes e, incluso, a veces, opuestos

Y, esto, hace que cada cónyuge cause, al usar sus propios criterios, un cierto nivel de insatisfacción conyugal en el otro cónyuge lo cual puede dificultar la llegada a soluciones debido a:

  • Problemas de comunicación
  • Falta de empatía
  • Baja asertividad

lo cual acaba generando un clima de resentimiento que alimenta, de nuevo, la insatisfacción conyugal.

Por todo ello, podemos afirmar que la vida en pareja no es fácil y conseguir ser una pareja feliz es posible pero se debe trabajar en ello. Sin duda alguna, si no conseguís comunicaros eficazmente y gestionar de una forma óptima vuestros conflictos, no dudéis en buscar la ayuda especializada de un psicólogo especialista en terapia de pareja, antes de que sea demasiado tarde. Todas las parejas que consiguen superar sus crisis, con su ayuda, aseguran tener una relación sentimental más satisfactoria, a partir de ese momento.

¿Qué puede hacer la esposa, por su matrimonio?

  • Tener una comunicación más asertiva con mensajes claros y directos y sin victimismos
  • Intenta aceptarle cómo es. No pretendas cambiarle porque ese es uno de los grandes motivos de conflicto
  • Respetad vuestros espacios. Recuerda que necesitas un cierto espacio para ti – en que no sólo cabe tu trabajo e hijos, sino también, tus amigos e intereses- un espacio igual para él y un espacio mayor para la vida en pareja, y con vuestros hijos.
  • Recuerda que no eres su madre. Aunque algunos hombres, buscan en su pareja a esta figura, lo cierto es que todos tienen ya una madre. Por tanto, tu función es la de pareja, amiga, confidente, amante, madre de sus hijos…

¿ Qué puede hacer el esposo, por el matrimonio?

  • Escuchále. No hace falta que le des “consejos” ni tan sólo soluciones, sino que estés allí, entendiendo lo qué le ocurre, empatizando y compartiendo sus emociones
  • No supongas. ¡Sí! No supongas que no hace falta decir “te quiero” porque “ella ya sabe que le quiero” o que no hace falta tener un detalle, de vez en cuando “porque ella ya sabe que para mí es muy especial”. Las palabras son sólo eso, pero se deben demostrar con hechos y hacerlo con cierta frecuencia. Ya lo dicen, “cuesta más mantener que enamorar”
  • Comparte desde tiempo hasta tus propias emociones. Ya sé que estás muy ocupado, ¿y ella? Si lo piensas bien, seguro que es necesario ese tiempo, ciertas atenciones, detalles, conversaciones sobre sentimientos y no sobre “fíjate que me he encontrado con X” o “me ha llamado Y, después de tanto tiempo” o sobre trabajo
  • Repartid tareas del hogar. Estamos en una época en que la mujer también trabaja fuera de casa y, además, tiene que lidiar con los niños y las tareas de casa. No iría nada mal que echarás una mano, aunque sólo fuera de vez en cuando

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