No sé cómo superar la infidelidad de mi pareja

Natalia, 29 años y Álvaro, 30 años se sientan en el sofá. Caras de tristeza, ojos de días de llanto profuso, pero ni se cruzan la mirada, ni siquiera se tocan y han llegado por separado, con algunos minutos de distancia…¡Mal empezamos! – pienso pero me calló – Aunque ya sé cuál es el problema, porqué en la demanda ya se explayaron, hago un intento por subir el tono de una sesión “bueno, chicos, ¿qué es lo que os trae por aquí?” Un par de minutos después, ya ha salido la palabra “infidelidad”.

La infidelidad afecta a una parte importante de las relaciones de pareja y consiste en la ruptura de la promesa de fidelidad que se dieran, en su día, los dos miembros de dicha pareja, ya sea durante su boda o, a nivel íntimo. Finalmente, se acaba constituyendo en uno de los tres motivos más importantes por los cuales las parejas acuden a terapia.

Obviamente, no todas las parejas ni todas las formas de comprometerse, es decir, de darse la promesa de fidelidad, son iguales pero, en cualquier caso, todos entendemos la infidelidad – la que aquí exponemos como motivo principal de consulta en terapia – como un acto sexual fuera de dicha relación o matrimonio pero, también, conversaciones telefónicas, whatsapp´s, mensajes… sobretodo, realizados a escondidas y con secretismo o cualquier otro tipo de relación afectiva que se mantenga con una persona del otro sexo.

¿Por qué me ha sido infiel?

La gran y difícil pregunta. Y, sólo aquel que ha sido infiel tiene la respuesta, en cada caso. Porque, al final, ser infiel, es una decisión, como cualquier otra; nadie te obliga a ser infiel, tú decides ser infiel.

Sí que es cierto que existen algunos factores que pueden ser desencadenantes de una situación que derive en infidelidad. Entre dichos factores, hallamos:

  • Falta de comunicación Cuando la pareja deja de hablar de sus propios sentimientos como individuos dentro de una relación y de la propia relación, para pasar a hablar de cuestiones banales “¿sabes a quién he visto hoy?” o pasar a discutir por temas minúsculos hasta hacer de ellos una enorme montaña, es posible que una tercera persona entre en sus vidas, para llenar el vacío que está generando uno de los miembros de la pareja.
  • Incapacidad de compromiso con una sola persona Es un caso excepcional, en el cual existe una compulsión sexual muy evidente.
  • Curiosidad y atracción física Es lo que se llama, popularmente, “echar una canita al aire” o “tener una aventura”. Detrás, no hay intención de romper el compromiso con su pareja ni de prolongar la relación con su pareja de una noche, simplemente, la curiosidad de realizar un acto prohibido, igual que los niños. Después, y cuando es descubierto/a, la persona infiel tratará de aliviar su culpa con frases hechas “sólo fue una noche”, “sólo fue una vez”, “no significa nada para mí”… Sin embargo, en la mayoría de los casos, el/la infiel trata de evadir la propia responsabilidad de individuo adulto. Lástima que el daño esté ya hecho.
  • Se ha acabado el amor, o eso se cree, y, entonces, aparece por otro lugar. En cualquier caso, se desconoce el peligro de perder la familia que no se está sabiendo valorar y, cuando ya se está a punto de perder, existe  un verdadero arrepentimiento que puede llevar a sentimientos de inseguridad, aburrimiento y  vacío emocional.

Lo que es una realidad, es que, una vez descubierta la infidelidad, el miembro de la pareja que ha sufrido la infidelidad, entra en un proceso psicológico en el cual se daña su autoestima, seguridad y confianza tanto personal como en la relación. La terapia de pareja les puede ayudar.

¿En qué consiste la terapia?

Ante todo, la persona que ha recibido la infidelidad deberá hacer un paréntesis mental e intentar dejar de pensar en dicha relación extramatrimonial ya que, de lo contrario, no tendrá activos para invertir en su propia relación.

La pareja debe tener en cuenta que, tras una infidelidad, es esperable que existan oscilaciones en su relación y, por tanto, que si deciden seguir una terapia, uno de los objetivos es pasar de un camino irregular a uno más normal, especialmente, si fruto de esa relación, existen hijos.

En el transcurso de la terapia, la persona infiel debe comprometerse a decir por qué lo hizo pero la persona engañada deberá reflexionar acerca del papel que estaba teniendo en su matrimonio tal que propiciara que el otro cónyuge fuera infiel. En otras palabras, uno deberá reconocer que lo que hizo fue una traición a sus promesas pero el otro deberá expresar sus sentimientos de dolor por dicha traición.

Durante el transcurso – lento y doloroso emocionalmente – de la terapia, no será suficiente con que aquel que ha sido infiel – sea el hombre o la mujer – prometa rectificar, dejar el pasado atrás y no volver a caer “en la tentación”, sino que  – ambos – deberán trabajar para poder recuperar la confianza perdida – como ya dijimos en el anterior post – y construir una relación saludable.

No sé si puedo perdonar la infidelidad

Entendamos que perdonar no es sinónimo de aceptar la infidelidad y seguir como si no hubiera pasado nada. Ni tampoco es lo mismo que ignorarla y seguir el camino. También, debemos tener en cuenta que perdonar una infidelidad – por curioso que pueda parecer – no es sólo cuestión del engañado/a, sino de ambos cónyuges puesto que el infiel debe entender que ha producido un dolor emocional en la otra persona muy importante, del cual se debe arrepentir de una forma sincera, es decir, debe comprender que el arrepentimiento no es un trámite sino algo fundamental si quiere reconstruir un edificio que ha derrumbado.

Por otra parte, la persona engañada debe hallar en dicho arrepentimiento un alivio a su dolor suficiente como para convencerle de que aún quedan “ladrillos” emocionales para reconstruir su edificio emocional conjunto y, en última instancia, perdonar la infidelidad.

Si todo ello no se da, es que la persona engañada, realmente, no está dispuesta – muchas veces, por principios o por la forma en que ha sido educada – a perdonar la infidelidad. Si la pareja continúa junta, dadas las circunstancias, por otros motivos – hijos, patrimonio en común, status, dependencia económica o emocional…- se está aceptando o ignorando la infidelidad – que no perdonando, como ya hemos dicho – y esto – más tarde o más temprano – acabará provocando un enorme e irresoluble conflicto de pareja

Yo perdono pero no olvido

Entonces, no perdonas. Si vas a perdonar, que sea del todo, que sea para dar carpetazo al asunto y dejarlo en el pasado. Si vas a perdonar, pero siendo consciente – a cada minuto – de lo que ocurrió, estás hipotecando tu felicidad, la de tu pareja y la de tus hijos. Si te decides por esta opción, mejor sepas que – más temprano o más tarde- el resentimiento creará un ambiente aversivo y conflictivo y vuestra relación, se acabará muy mal.

Él o ella, ¿quién es más infiel?

Las mujeres son menos infieles que los hombres, probablemente, debido a cuestiones culturales e históricas.

Por otra parte, según un estudio, en España un 51% de las mujeres perdonaría una infidelidad, frente a un 62% de los hombres. Eso dice el estudio ¿Qué creéis que podría ocurrir en la realidad?

Pautas para superar una infidelidad

  1. Cálmate. Tras averiguar que tu pareja te ha sido infiel hay una primera fase de rabia, enfado para pasar al dolor que se manifiesta en forma de tristeza. Créate tu propia “isla desierta” donde acudir sólo/a para saber cómo te sientes, qué sientes y darte cuenta de lo que quieres hacer.
  2. Hablar con tu pareja y, a partir de allí, está en tu mano tomar la decisión de intentar reconstruir la relación – con la ayuda de una terapia de pareja – o, definitivamente, ir cada uno por su camino. Piensa que, entonces, sólo tú sabes lo que, de verdad, quieres y necesitas. Existe una posibilidad intermedia que es daros un tiempo que usaréis para hacer terapia de pareja, pero sin convivir ni tener un contacto diario o intenso.
  3. Preguntad todo lo que necesitéis. Obviamente, hablar de la infidelidad es muy duro pero lo es más callarse y “enterrar” el tema, como si nunca hubiera sucedido. Si la parte engañada necesita saber cuestiones como por qué, con qué frecuencia, con quién, dónde…la persona infiel debería contestarlos porque, así, es una manera de afrontar lo ocurrido e intentar superarlos, como pareja. Tampoco es necesario dar detalles precisos porque, entonces, la situación se podría hacer hiriente.
  4. Intenta no desconfiar. Sí, puede parecer que se pide mucho, pero no lo es si lo que has decidido es que apuestas por la relación. Sin embargo, la persona que ha sufrido la infidelidad puede tener “tentaciones” como mirar el móvil o el e-mail de su pareja, o incluso, seguirlo/a. Obviamente, si la parte infiel descubre cualquiera de estas cosas, se abre una gran discusión. De cualquier manera, el esfuerzo no debe ser sólo hecho por la parte agraviada y el agraviador debe pensar que si deja su móvil sobre la mesa, sin contraseña, y encuentra que su pareja lo tiene en la mano, tampoco hay razón para considerar que “está violando mi intimidad” puesto que tú has “violado su confianza”. Quizás, sentarse y hablar de que, ambos, podéis estar tranquilos y que la situación no se va a repetir, es lo mejor para vuestro bien y el de vuestro entorno.
  5. Dale confianza Si tú has cometido la infidelidad, eres quien debe demostrarle a tu pareja que puede volver a confiar en ti. Demuéstrale que has cometido un grave error, que estás muy arrepentido y, por tanto, no volverás a hacerlo. Pero, piensa que ello no sólo se demuestra con palabras sino, principalmente, con hechos y que es un ejercicio duro, doloroso y cotidiano. En primer lugar, que tu pareja no tenga ni el más mínimo motivo para volver a desconfiar de ti.
  6. ¡Si todavía no lo has hecho! rompe, inmediatamente, la relación con la tercera persona. Obviamente, es el primer y más importante paso que dar, incluso, antes que hablar con tu pareja, debe quedar claro que no hay ningún tipo de relación con esa persona, si lo que quieres es salvar tu relación, ¡claro! Si, aún no lo has hecho, no te apures, tienes una oportunidad de oro; rompe con tu pareja delante. Puedes llamar por teléfono, enviar un mail a la tercera persona y te puede ayudar tu pareja. Piensa que, sin querer, le vas a dar una gran muestra de compromiso a tu pareja.
  7. Pídele honestidad. No le perdones y te olvides, sería muy fácil para la persona infiel. Mejor, pídele que sea sincero/a y que te explique los motivos que le llevaron a la infidelidad, porque si consigues comprender lo qué pasó – qué o quién falló en vuestra relación – será posible cambiarla.
  8. Asume el engaño. Ser realista y explicar cómo te sientes, es básico en la recuperación de esta infidelidad. No has hecho nada malo pero, alguna parte, de responsabilidad tendrás.
  9. No tengas miedo. Muchas veces, la persona infiel tiene miedo de que su pareja se “vengue” y también lo sea. Sin embargo, no debes tener esté miedo porque las relaciones de pareja no funcionan de esta manera. De hecho, si la otra persona te ama, te acabará perdonando pero nunca te hará lo mismo porque sabe el daño emocional que hace.
  10. Intentad recuperar la pasión sexual. En algunas ocasiones, las infidelidades ocurren porque la relación se deja o hay aburrimiento en las relaciones sexuales. Por tanto, os debéis esforzar por recuperar la intensidad pasional que teníais al inicio de vuestra relación, con lo cual ninguno de los dos volverá a tropezar en la misma piedra.

La superación de una infidelidad es un proceso – largo, duro y doloroso – en el que cada uno de vosotros os tenéis que enfrentar a vuestras propias emociones y, es posible, que – en algún momento- éstas os sobrepasen, por lo cual es aconsejable acudir a un especialista en terapia de pareja que os ayudará a sobreponeros y a afrontar la situación lo mejor posible y de una forma más controlada.

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